viernes, 4 de septiembre de 2009

SVARTAHRID - Forthcoming Storm


La escena sinfónica noruega de los 90 aún tiene material que ofrecer para el blog, como por ejemplo este álbum de 1999 con épica portada que fue el primero y el último de esta banda en ofrecer Black Sinfónico, pues sus posteriores discos de paganas portadas no contaron con teclados.
Por cierto, ya que nombro la fantástica portada, ésta es parte de la pintura "La batalla de Stamford Bridge" de Peter Nicolai Arbo, el mismo artista responsable del cuadro que vemos en "Blood Fire Death" de Bathory.

No pocos echan mano de los primeros Dimmu Borgir para describir su sonido, y no andan desencaminados si tenemos en cuenta esas características líneas de piano, y además podemos añadir por ejemplo el “Malice” de Gehenna para acabar de hacernos una idea. Esto significa que es un disco de producción añeja, guitarras crudas pero no muy tajantes, ritmos que no recaen en blast-beats y buena cobertura de teclados.

Un rasgo distintivo, y que encima es un pequeño fallo para algunos (como yo), es la producción con los instrumentos un poco bajos mientras que la voz desgarradora suena bastante alta y por encima.
Otro inconveniente es su irregularidad, porque en un CD de 41 minutos con diez canciones sin ningún relleno instrumental da lugar a tener que escuchar algunas canciones un poco aburridas junto con otras más brillantes; de hecho, tras un tema inicial increíble y una segunda canción más que decente (con buenas partes de piano) viene una sesión de canciones que quedan bastantes deslucidas en comparación.
Pero dejemos de pensar en lo negativo del CD, que en realidad es bien poco, y recordaré lo bien que están temas como el inicial que he citado, con su intro de órgano, acústicas y pianos de fondo, “Gods of war” con sus campanas y otros cuyos títulos no recuerdo que a veces recuerdan un poco por sus teclados de aire triunfal al debut de And Oceans.

Estaréis comprobando que no tiene que ver que la imagen de Viking Metal que en principio podrían transmitir con ese logo y la portada, incluso uno de sus miembros hizo una típica idiotez blacker como es entrar a un crematorio y robar una cabeza (ganando una pena de dos años). Los que no sean muy fans del Black Sinfónico no encontrarán nada destacable, pero los que sí lo sean en cambio tendrán una nueva pieza para sus colecciones, que no está a la altura de unos Obtained Enslavement o Limbonic Art por ejemplo, pero sí que es más que decente como por ejemplo Ringnevond o Perished.

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