sábado 21 de noviembre de 2009

ASTAARTH - Golden Age Of A Dead Empire


Tras unos pocos días de inactividad procedo a subir mi último descubrimiento francés. Conocí a Astaarth con su más reciente “Gloria Burgundia”, donde ofrecen un buen Black-Folk, pero me comentaron que en su debut de 2002 me encontraría con Black Sinfónico y menuda sorpresa me he llevado.

En su myspace citan entre sus influencias a los viejos Emperor, Arcturus, Limbonic Art y Nokturnal Mortum, y yo pienso que vaya si se nota la inspiración de esos grandes grupos en este álbum que pese a haber sido editado en esta última década suena a Black Sinfónico a la vieja usanza.
Tras la intro, unas notas de piano dan comienzo a una espiral de rudas guitarras y difuminados y brumosos teclados que serán característicos y abundantes a lo largo del CD, con una producción igualmente turbia (pero baja no, por suerte). Suena totalmente noventero como veis, recordándome a mí algunas veces a otros grupos franceses como My Darkest Dream, Noctis (quienes tienen una portada realmente parecida) o Epic.
Estos músicos de Dijon son muy nacionalistas y se inspiran en el pasado medieval de su Borgoña natal y el pueblo germánico de los burgundios, esto no se nota mucho en el debut, más bien en el Folk del segundo trabajo, pero de vez en cuando aparece alguna melodía que nos hace pensar en el Medievo, al igual que los pocos coros de voz limpia.

Hablando de voces, es una rasgada que casi llega a las estridencias de los vocalistas chillones, siendo por tanto un rasgo muy blacker que mantuvieron en su segundo disco, y además de los coros limpios que comenté también aparece una vocalista femenina lírica en el segundo tema.

Poco más puedo decir porque es algo sencillamente destinado a los amantes del Black Sinfónico de los 90, pese a haber sido editado en 2002, insisto. Quienes escucharan a Noctis encontrarán algo aún más sinfónico y atmosférico, y encantará a seguidores de las bandas que fui mencionando.
Aquí os dejo con el disco para que os cale la fe de Borgoña.

lunes 16 de noviembre de 2009

ANOREXIA NERVOSA - Sodomizing The Archedangel


Ya subí en enero el último disco de esta banda francesa que supuso el glorioso broche final a su discografía, y ahora es el turno de mi favorito personal pese a ser un EP de sólo cuatro canciones.
Podemos considerarlo como los verdaderos inicios del grupo a pesar de tener un debut anterior a este EP de 1999, si tenemos en cuenta su transformación.

Ese debut de 1997, “Exile”, era algo entre industrial y gótico que no tiene que ver con el estilo que todos le conocemos a la banda, pero sin embargo fue importante en su concepto al tratar nihilismo, extrema locura y rechazo de la existencia.
Conocieron al vocalista Hreidmarr cuando éste grabó el único álbum de su anterior banda My Darkest Dream (aquí reseñada), lo ficharon y trajo de ese grupo sus texturas de Black Sinfónico aunque llevadas por otros derroteros.

También fue decisiva la llegada del teclista Xort, conformando entonces ese rápido y orquestal Black Sinfónico con grandilocuentes teclados inspirados en la música clásica y las voces retorcidas y violentas de Hreidmarr, las marcas de la casa.
Así es como suenan los cuatro temas del EP, veloces la mayor parte del tiempo y con mucha agresividad aunque a veces cedan un poco a favor de interludios atmosféricos (como el de piano del primer tema, delicioso). No es tan tremendamente pomposo como su predecesor “Drudenhaus”, pero aún así es realmente sinfónico con esos teclados que incluso simulan grupos de violines.
Son muy conscientes de la herencia cultural, artística e histórica de su país, y notamos ese sonido francés en sus ambientaciones al igual que sucede con Forbidden Site por ejemplo. Así es como añaden voces recitadas en francés además de los gritos desgarrados, que por cierto son más raspados que las voces más agudas de posteriores discos. Gran manera de hacernos llegar sus letras sobre nihilismo, pasión, misticismo, decadencia y romanticismo oscuro.

Con sólo cuatro canciones, repito, me convencen más aquí que en sus discos completos (que me encantan también, claro). Este primer trabajo realizado con la verdadera formación de la orquesta nihilista de Anorexia Nervosa es altamente recomendable a fans del estilo que deseen conocer una violenta perspectiva del romanticismo.
Esta entrada está dedicada a una amiga que cumple años hoy y sé lo mucho que le gusta este grupo y su concepto.

domingo 15 de noviembre de 2009

GRIS - Il Était une Forêt...


En 2007 vio la luz el que me ha parecido uno de los más brillantes discos de Black Metal depresivo, y uno de los dos mejores (para mí, claro) de los últimos años junto con el del proyecto alemán en solitario ColdWorld del año pasado. Ambos van un paso más allá del típico Black Depresivo colocándolos por encima de la media.

Nos encontramos, como en cualquier grupo de esta calaña, con ritmos apáticos y zarzas de guitarras distorsionadas y crujientes que nos envuelven como un enjambre de furiosos insectos. Pero, a diferencia de muchos otros grupos que suenan flojos y sosos, la producción es lo bastante decente como para sintamos con más intensidad esos zarpazos que nos laceran con fruición.
Por internet se comenta el hecho curioso de estar inspirados en la alternancia entre euforia y depresión, aunque no es tan original en realidad si recordamos lo recurrente que siempre ha sido ese aspecto en la literatura, muchos autores nos han transmitido en unas etapas su juvenil y vivaz optimismo para luego mostrarnos todo su hastío y desesperación que los consume en silencio. Esto se manifiesta musicalmente, que es lo que importa ahora, gracias a las pinceladas de teclados, muy ambientales la mayoría del tiempo y a veces dejando caer unas austeras notas de piano; así consiguen hacer aparecer un extraño efecto de belleza en medio de ese zumbido horripilante de riffs y voces, al igual que el empleo de acústicas.

El vocalista de este dúo canadiense grita agónicamente como es norma general en bandas depresivas, pero de manera más rasgada y francamente queda mejor, y gusta mucho de recitar con voz raspada dando un toque desquiciado.
Son canadienses francófonos, por cierto, y queda bastante curioso escuchar esas voces llenas de dolor en francés.

Pienso que por su calidad no sólo es recomendable para los amantes del Black Depresivo, puede gustar a cualquiera con ganas con algo rebosante de frialdad y ese peculiar contraste entre horror y bonita melancolía.

sábado 14 de noviembre de 2009

SUMMONING - Minas Morgul


En un blog tan dedicado al Black Sinfónico debe aparecer una de sus grandes joyas de la corona, el considerado como mejor álbum de Summoning aunque mi favorito personal sea (por muy poco realmente) “Let mortal héroes sing your fame” y se dispute el puesto de preferido de los fans con “Dol Guldur”, su álbum con más copias vendidas.

Estos austríacos, tras un debut de 1995 muy crudo y similar a Abigor, lanzaron ese mismo año un segundo álbum donde desarrollaron una muy personal fórmula que les hace reconocibles y aún les caracteriza a día de hoy.
Ya reseñé hace meses mi disco preferido, y allí describí cómo estos dos músicos recrean con esmero la atmósfera que seguramente sería la banda sonora de la famosa obra de Tolkien, dejando el peso de las composiciones en mano de los fabulosos teclados repletos de imaginería medieval.

Este segundo disco tiene unas guitarras más densas y distorsionadas que sus trabajos recientes, aunque de todos modos sigan siendo un tanto secundarias al lado de los teclados, encargados de llevarnos a lo largo de los sesenta y siete minutos del CD en un largo viaje a través de la gloria de la victoria, la melancolía del guerrero, magia deplorable y la espléndida grandeza de las ciudades de la Tierra Media. Incluso se atreven con un tema sin guitarras y dirigido por el piano y el tañido de las campanas.
Todo esto es posible gracias la personalidad propia de las distintas canciones, que son así muy discernibles y no caen en el efecto de esos discos que parecen ofrecernos la misma canción una vez tras otra, aunque el ritmo del disco caiga predominantemente en el medio tiempo y las baterías sean hechas con el teclado (con efecto épico, algo bueno tiene).
Las voces propias de sucios orcos corren a cargo de ambos músicos, Silenius es el poseedor de los registros más desgarrados y muchos ya le conoceréis también por su labor en Abigor, mientras que Protector es quien brinda las voces más apagadas y roncas.

Pocas cosas había así en 1995, y los otros grupos sinfónicos como Parnassus, Gehenna, Bal-Sagoth, Opera IX, Themgoroth o Mastiphal no sonaban desde luego como este grupo tan único y especial, pese a que algunos de los citados sean también bastante únicos, porque nunca ha habido un grupo con la atmósfera de Summoning que aún hoy día es muy apreciada.


jueves 12 de noviembre de 2009

TALES OF DARK - Fragile Monuments


Esta joven banda de Serbia ha lanzado este año su segundo disco, y más que pensar en reseñarlo lo que no he podido evitar es retomar este primer trabajo que para mi gusto fue de lo mejor del 2006, como ya me ha pasado con otros tantos grupos que han sacado discos nuevos este 2009.

Lo suyo es llevar el Doom Metal a sus cotas más atmosféricas y con acercamientos góticos, como pasa por ejemplo con Lethian Dreams o los Adagio brasileños, aunque estos Tales of Dark no tienen unas guitarras tan predominantemente melódicas como esas dos bandas. Otra referencia habitual es Draconian, aunque no llegan a ser tan Gothic-Doom como ellos, y yo por mi parte diría que es como algo a medio camino entre My Dyng Bride y The Sins Of Thy Beloved.
Parten de sonoridades del Doom-Death británico con sus ritmos lentos, que a veces son casi propios del Funeral Doom, y guitarras ásperas, adustas y pesadas que por supuesto inyectan sus dosis de doliente melodía según el momento.

La voz masculina incluye el toque extra de oscuridad de las guturales y unas apáticas voces limpias que me recuerdan al vocalista de My Dying Bride, hasta ahí muy Doom de nuevo, pero agregan una suave voz femenina para aumentar la atmósfera.
El otro factor ambiental es cortesía de los teclados, que meramente aportan un trasfondo de atmósferas que flotan en torno al resto de elementos, lejos del gusto por lo bombástico de grupos como Tristania por ejemplo, aunque hagan acto de presencia detalles más llamativos como los pianos del tema "... Of grandiose fevers and passion arcane".

Con sólo seis temas superan la hora de duración, siendo un producto apto para los más doomsters pero quizá un poco pesado y monótono para quienes no acaben de ser muy seguidores del estilo. En todo caso es un álbum con una composición nada desdeñable para ser un debut de una banda bastante reciente, y puede hacer las delicias de los amantes del catálogo de bandas que he ido citando y nuestros amados Theatre of Tragedy en sus inicios.

martes 10 de noviembre de 2009

NAGLFAR - Vittra


Los fans actuales de Naglfar (que toma su nombre de un barco mitológico construido con uñas de los muertos) escuchan sobre todo sus últimos discos, donde practican un intenso y asesino Black-Death sueco; pero yo siento debilidad por su debut de 1995, que fue uno de mis primeros discos y me trae grandes recuerdos de esa época en la que cada descubrimiento era un acontecimiento único.

Vittra es, como vemos en la portada, el nombre de una mujer de la mitología nórdica que atrae a los hombres hacia las profundidades del bosque, donde encuentran su nefasto final, y éste es el apropiado título que escogieron para su debut donde mostraban un Black Metal con melodía pero agudo y cañero, y con momentos de atmósfera ocasional, algo muy propio de esos años y que encontramos en otros grupos de Suecia como por ejemplo Vinterland o Abyssos.

La producción resultante de un álbum grabado en el Abyss Studio hace que las melodías de guitarra luzcan espléndidas, con un sonido cortante como un lecho de cristales afilados y ritmos rápidos y feroces la mayoría del tiempo. En ocasiones rebajan un poco la velocidad y los medios tiempos añaden un poco de respiro en esa descarga de aullidos y ráfagas aceradas, y saben usar con muy buen gusto unos pocos y sencillos teclados para resaltar algunas partes con mayor profundidad. Incluso un tema entero, el titulado igual que el disco, está enteramente volcado a la atmósfera y es sencillamente genial pese a su corta duración (apenas llega a los tres minutos).
Su vocalista Jens Rydén hace gala de la voz rasgada de los grupos suecos que todos conocemos, aguda y desgarradora. Y, ya que le nombro, acabó saliendo del grupo y actualmente hace las voces para Thyrfing, y también podemos citar sus proyectos Dead Silent Slumber y Profundi.

Con el tiempo su fórmula ha captado muy palpables influencias del Death en detrimento de los ramalazos atmosféricos y épicos de su debut, así que si alguien no lo conoce ya tiene aquí este gran disco a la altura de joyas como el único disco de Vinterland, ya que en Suecia no todo es Dark Funeral o Marduk…

domingo 8 de noviembre de 2009

ANTESTOR - The Return Of The Black Death


Antes de empezar, soy consciente de la polémica en torno al cristianismo de esta banda, y en su momento hubo por ello un conflicto con el sello que lanzó el disco: Cacophonous Records.
Pero, ahora que ya está dicho para quitarme de encima cuanto antes las bobadas extramusicales, prefiero pasar a comentar que se merece una reseña porque su música resulta ser excelente.

Cacophonous Records es ese sello inglés que lanzó grandes trabajos de Ancient Ceremony, primerizos Cradle of Filth, Abyssos, Gehenna, el “Stormblast” de Dimmu Borgir, Bal-Sagoth, Twilight Ophera y Deinonychus.
Y este disco de 1998, el segundo de Antestor, para mí se puede codear tranquilamente con los discos de esos otros grupos.

Tras observar la portada de Joe Petagno (artista tras obras de Incantation, Bal-Sagoth, Ouija o Intestine Baalism entre otros), nos encontramos con un libreto cargado de estética noruega, y la música hace honor a la procedencia noruega de la banda y sus bosques nevados.
Un buen Black Metal con melodía y atmósfera a lo escandinavo es lo que nos encontramos, ni más ni menos; las guitarras desprenden un buen trabajo melódico al mismo tiempo que conservan el sonido hipnotizante y semicrudo tan propio de los 90, y los ritmos a veces alcanzan cierta velocidad aunque lo habitual es el medio tiempo y la lentitud que retienen del pasado Doom Metal de sus demos.
Los teclados no llegan nunca a lo fastuoso, pero acentúan de manera efectiva las atmósferas frías y melancólicas del disco, al igual que las sobrias y apesumbradas voces claras que aparecen para complementar la más que decente voz rasgada blacker (que canta tanto en inglés como en noruego).
Algo que me ha gustado mucho es la variedad que hace ameno este álbum de cincuenta y siete minutos, ya que las canciones tienen su toque distintivo y nos encontramos por ejemplo con temas muy guitarreros y pegadizos junto a otros más relajados y envueltos en gélidos teclados, y algunos con el mencionado toque de las voces limpias. Mis dos favoritos personales son los dos temas donde más se recrean en el sonido lento y cubierto por el sudario de los teclados, “Sorg” y “Ancient Prophecy”.

Hasta la producción es la típica de un disco atmosférico de esos años así que es bien sencillo aparcar ideas preconcebidas y sentarse tranquilamente a escuchar un álbum que nos susurra con el frío hálito de la muerte.