
Hoy traigo mi disco favorito del genial pasado de una controvertida banda que actualmente es cada vez más penosa. A pesar de que la historia de este EP es cuanto menos desilusionadora...
Me explico, este disco nació a raíz de que aún tenían un contrato con el sello Cacophonous y no querían lanzar con ellos el grandioso “Dusk and her embrace”, por lo que sacaron algo del material que tenían listo y lo dejaron fuera del inminente “Dusk...” para poder finalizar así el contrato con el sello.
Pero, curiosamente, este improvisado álbum para salir del paso de un percance es toda una joya, y contiene ese sensacional tema que es “Queen of winter, throned”.
Empieza con una intro que está a medio camino de ser una canción para dar paso a la nueva versión de un tema de su debut, la canción “The forest whispers my name” con el toque personal de su nuevo estilo más depurado. No hay consenso sobre qué versión es mejor, cada uno con sus gustos.
Y después ya llegan tres canciones y una instrumental que suponen el material nuevo que en principio iba a formar parte del “Dusk and her embrace”. En estos temas comprobamos que se unen a las filas de los grupos que sacan un debut bastante estándar para acabar puliendo su estilo de manera más personal y cuidada en su segundo disco (recordemos a Bal-Sagoth, Covenant o Summoning por ejemplo), con mejores composiciones, una producción algo mejorada y un mayor despliegue atmosférico.
Aquí es donde vemos por primera vez los rasgos característicos de la banda que no aparecían en el “The principle of evil made flesh”, aquel debut en el que escuchábamos a unos Cradle of Filth con producción modesta, voces más o menos típicas y temas demoníacos; tal vez sólo reconocemos como elemento característico suyo los teclados creando sus reconocibles sinfonías y ambientes casi góticos.
Ahora las canciones nuevas son más elaboradas y refinadas, con mejor producción, un mayor y fastuoso manto de teclados que evoca imágenes crepusculares y la interpretación vocal tan peculiar y conocida.
Su vocalista ya desarrolló ese estilo vocal con una buena amplitud de registros y principalmente chillón, llegando a veces a ser algo irritante... por suerte cuenta con otros gritos más furiosos que también aparecen en su siguiente disco y esas espectrales voces narradas. Además cuentan con la elegante voz de Sarah y la sensualidad de Danielle (y en el libreto mencionan a una tal Rachel) y esos clásicos recursos suyos como samples de cuervos y gritos de horror.
Tanto las voces como los teclados crean un disco voluptuoso y sugerente, pero los demás instrumentos no se quedan atrás, porque esta banda siempre ha contado con buenos músicos, como el conocidísimo batería Nick Barker (que tenía pelo en estos tiempos).
La parte lírica cambia de los típicos temas diabólicos a unas letras más literarias y poéticas basadas en grandes autores, con un componente vampírico que destaca también en el posterior disco y no volvió a relucir tanto en obras futuras. No se puede negar el gran trabajo de composición.
En fin, en esas fechas aún no había esa multitud de bandas de Black Sinfónico que se pusieron de moda en esa mitad de los 90, pero estaban ya Gehenna, Summoning, Bal-Sagoth, los tambíen entonces jóvenes Dimmu Borgir con un estilo más blacker y oscuro, Arcturus o Sear Bliss. Además de las respectivas obras de las citadas bandas no puede faltar ese gran álbum improvisado para los amantes de las más horripilantes sinfonías. Y recordándolo os quitaréis el mal sabor de boca de sus últimos y abominables discos.
3 comentarios:
Te habrás quedado agusto poniendo a parir los discos posteriores jaja.
Hola, me llamo Carlos y me flipo con este disco (y no es para menos).
Coincido plenamente con la apreciación, también es de lo poco que me gusta de Cradle, y contiene tal vez su mejor canción, a mi gusto, como lo es Nocturnal Supremacy. Que logrados comentarios y muy buena selección de bandas.
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