miércoles, 27 de octubre de 2010

SORCIER DES GLACES - Snowland


Allá voy con mi típica entrada manifestando mi deseo de que lleguen las bajadas de temperatura, me anticipo un poco al invierno con un disco canadiense de Black Metal totalmente inspirado en la hosquedad de esa estación. La portada ya lo muestra, como muchísimas otras, y un vistazo a los títulos de las canciones nos mostrará que el invierno y la noche están presentes en todas ellas como pasa con Immortal, Helgrindr o Vordven.

Sorcier Des Glaces es una banda en solitario que cuenta con sólo dos álbumes, de los que os presento su debut de 1998 con toda la esencia del Black Metal de aquellos años. El canadiense que está a cargo de todos los instrumentos y voces no lanzó su debut con ningún sello, con la consecuente producción de un disco autoproducido como es el caso; ciertamente es baja y a mí no me molesta mucho que digamos, pero sí sería un inconveniente para los más puntillosos.

Pese a la producción, el trémolo característico del Black Metal en las guitarras las hace densas como si uno pasara a través de las punzantes y oscuras frondas de las coníferas canadienses, y tienen un curioso toque de melodía que llega a ser pegadizo (pero dentro de lo posible en el estilo).
Pasan de partes lentas a otras con blast-beats en cuanto a la batería, que va a tono con la producción general en la que resaltan un poco las voces reptilianas. Esta voz me recuerda un poco al tono de sapo gigantesco de los suizos Forsth, con un poco del desgarro de los belgas Avatar, conformando así ese tipo de voz de bestia de la edad glacial. Ya que estamos con la voz, el nombre del grupo sugiere que este señor es francoparlante, pero las letras están en inglés y sólo tenemos en francés el séptimo tema (que incluye una sombría voz clara al inicio) y el título de la intro.
Para acabar de pintar estas escenas invernales se usa un poco de teclado en algunos temas, generalmente un toque ligero de sintetizador con la sutileza de una nevada matutina, y la verdad es que yo personalmente habría agradecido un poco más de teclado porque queda realmente bien aunque no sea necesario.

En fin, no sólo los escandinavos saben apuñalarnos con cristales de hielo, ideal si te gustan los discos de densidad invernal en sus riffs pese a la producción baja.