miércoles, 5 de mayo de 2010

OLD MAN'S CHILD - Born Of The Flickering


Para seguir repasando un poco el vasto paisaje del Black Sinfónico noruego, no viene mal tener en cuenta una banda que, si bien no es de mis preferidas, le reconozco tener algunos buenos trabajos.

Esta popular (y odiada a veces) banda debutó pronto tras su estupenda demo “In the shades of life”, en 1995 ni más ni menos, aunque este disco fue reeditado y por ese motivo os aparecerá a menudo como un álbum de 1996 (con una portada diferente que muestra un murciélago).

Siendo un debut, y además del mismo año que los respectivos de bandas como Gehenna, Kvist o Malignant Eternal (con éstos compartieron haber estado en el sello Hot Records), podemos aventurar antes de su pertinente escucha que será lo más sucio y crudo de la banda. Y así es en efecto, aunque las guitarras suenan algo melódicas y con un sonido bastante claro pese a lo cenagoso de la producción, donde incluso se deja notar el bajo. Siempre contaron con buenos músicos, eso que hay que admitirlo, y la labor guitarrera de Galder (apodado por entonces como Grusom) y Jardar estaba bien cimentada por la batería de Tjodalv.
A Galder siempre le gustaron las acústicas, y aquí en sus cerca de 51 minutos aparecen con agradable frecuencia para ofrecer un extra ambiental. Porque los teclados no son muy abundantes que digamos en este debut, incluso nunca fueron en sus otros discos tan sinfónicos como Dimmu Borgir, con quienes tanto se les compara. Estos sintetizadores de Galder se dejan caer de vez en cuando y de manera discreta, sólo para subrayar partes atmosféricas lúgubres.

Para proveer un poco más de ambientación recurren al partido que se le puede sacar a las voces. Galder no es uno de los mejores vocalistas que hay, pero su voz tosca cumple correctamente y hay una buena variación al contar con voces narradas, y oscuras voces claras por cortesía de un miembro de Dødheimsgard, amén de voces femeninas en un par de temas.

Me gustó conocer su sabor más lodoso en este debut, y a ti te gustará si te atrae el toque cadaverino de los primeros discos de toda banda noventera que se precie.





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