miércoles, 28 de abril de 2010

FORLORN - THe Crystal Palace


Al hablar de Noruega, con su excelente repertorio de Black Sinfónico, ahora echaré un vistazo a su catálogo de Viking Metal, pues como buen país escandinavo incluye grandes bandas como Windir, Frostmoon, Myrkgrav, Borknagar, Helheim, Einherjer o estos Forlorn.
Me refiero por supuesto a antes de que Forlorn fichasen por Napalm Records y su orientación fuese distinta, pero eso lo diré en su momento.

En su debut de 1997, posterior a un EP del año anterior, ofrecían un Viking Metal que en realidad está a medio camino entre ese estilo y el Black Sinfónico, porque combina características de ambos estilos de una manera natural y satisfactoria, sin experimentos raros porque es algo que da lugar a un buen maridaje como bien como sabemos.

No debemos pensar en el agresivo salvajismo del Black Metal por ello, siendo un disco regido por los medios tiempos y unas guitarras con mucha influencia del Folk, a diferencia, por ejemplo, de los viejos Enslaved con sus riffs afiladísimos y ritmos voraces.
Esto crea un buen armazón para que engasten unos teclados muy al estilo del Black Sinfónico más pagano. Tienen un papel muy ambiental como por ejemplo en el debut de los alemanes Mephistopheles (disco con el que tienen en común llevar el castillo de Neuschwanstein como portada), así que no hay mucho lucimiento que digamos sin un solo momento de pianos ni similares, aunque tienen sus buenos momentos con sus melodías de resonancias folklóricas que nos transmiten musicalmente los eddas. Y, como suele ser habitual, las acústicas tienen un importante papel en estos menesteres.
La voz es el elemento que más nos hace pensar en la parte blacker del disco, porque en lugar de la clásica voz barbárica del Viking tenemos una rasposa y ronca voz mucho más propia del Black que sin embargo es acompañada por unos coros limpios muy abundantes, con el factor de variedad que aporta el alternar frecuentemente entre esos dos tipos de voz.

Me hubiese gustado un trabajo más lucido de teclados, pero es lo único que puedo mencionar así, por lo demás es un muy buen disco con una atmósfera con un toque de tristeza y belleza en contraste con el aire belicoso y más épico de otros discos vikingos.
En sus dos siguientes trabajos adoptaron un estilo más moderno y se perdió la atmósfera mágica y mitológica de este debut, que queda recomendado a fans de cosas como los magníficos Falkenbach por ejemplo.