domingo, 8 de julio de 2012

ABIGOR - Supreme Immortal Art



Retomar este disco y haber estado oyéndolo en el coche me ha dado muchas ganas de analizarlo. Mi álbum favorito de este grupo austriaco es el gran "Nachthymnen" de 1995, pero este cuarto trabajo de 1998 es el otro disco que me gusta de la banda y se merece su espacio aquí junto a la reseña del otro.

Quien conozca a Abigor sabe que, lejos de su etapa tan moderna de la actualidad, en sus viejos tiempos tocaban un Black Metal recio, afilado y no exento de atmósferas impregnadas de aromática medieval, tal como pasaba también con Satyricon y Behemoth en sus buenos años de música hecha con el espíritu.

Entre la dilatada discografía de la banda, este álbum resalta para mi gusto por ser donde probaron a usar más los teclados. Bien es cierto que ya incluían alguna parte de teclados en sus primeros trabajos, pero aquí contaron con dos invitados (el músico de Dargaard y la chica de Grabesmond) que contribuyeron a convertir este disco en Black Sinfónico por primera vez en Abigor.

Pero que no haya confusiones, porque no llegó a fraguar en un disco dominado por los teclados, la cosa está más o menos equilibrada y no hagáis caso de las críticas que digan lo contrario.
Siguen tocando un Black Metal lleno de torbellinos de distorsión con la rajada voz de Silenius destrozando el tejido de la consciencia. La batería golpea con blast-beats con mucha frecuencia, cómo no, pero para esta ocasión cuentan con muchos medios tiempos de pesadez en la que caen los zumbantes riffs como grupos de columnas desplomándose a una sola vez, y de cuando en cuando asoman melodías entre ese amasijo de guitarras sucias y puntiagudas.
Complementando todo ello, y no avasallándolo como dicen, están los sinfónicos teclados que normalmente adoptan tonos etéreos como de vórtice del caos, agregando numerosas notas medievales y ese efecto de campanas que tanto gustaba en los años 90.

Lo único que no me gusta en demasía es la producción, que no tiene la potencia de "Nachthymnen" y hace de éste un disco bastante turbio y con la batería algo ahogada, pero por lo demás me parece disfrutable junto con algún disco de Forsth, Astaarth o Fourth Monarchy.