martes, 27 de diciembre de 2011

THEUDHO - The Völsunga Saga



Hay veces que uno se dispone a leer sobre discos nuevos para descubrir algo, y al final acaba escuchando uno de hace más años. Esto me ha pasado con los belgas Theudho: vi que tenían un nuevo EP, pero yo nunca escuché el grupo y al final he acabado con su segundo disco de 2006.

Una portada de Kris Verwimp de las mejores que he visto (será porque a mí siempre me gustó dibujar dragones) y unas canciones que conforman un disco conceptual sobre los antiguos relatos germánicos de distintos países con esa raíz (por eso cantan en tantos idiomas) presentan este buen disco de Pagan Metal que yo diría que tiene bastante de Black Sinfónico.

Veamos, claramente ellos se dirigen por derroteros paganos, pero el regusto Black está muy presente, y en lugar de aderezar sus canciones con sonidos folklóricos escogieron usar teclados de tonalidades bastante sinfónicas. En cuanto comienza este largo disco repleto de temas, vamos a comprobar que alternan entre esas dos facetas musicales, mezclándolas bien, pero de manera que se notan las texturas de cada una. Las guitarras tienen la vigorosa robustez de nudosos troncos retorcidos de castaño en sus sólidas descargas de guitarrazos de Pagan Metal, pero también con el sabor del Black Metal en el fondo del paladar, al igual que las galopantes baterías épicas también pueden adoptar la velocidad blacker por momentos, haciendo honor a la bestia reptiliana de la portada.
Como señalé más arriba, los teclados tienen un importante papel en el álbum, ellos son quienes pintan de dorado y rojo sangre las leyendas germánicas y nos hacen llegar las batallas que atronaron tiempos pasados, con una pompa de sinfonismo casi orquestal en algunos momentos que hace honor a la literatura nórdica que compone las letras, incluso con interludios tranquilos de teclado al estilo del Black Sinfónico, y recordándome un poco a sus paisanos Lemuria.
Hablando de Lemuria, otra cosa en común con ellos y que nuevamente nos trae el Black Metal a colación es la voz, que es dominantemente rasgada a excepción de unos pocos coros masculinos y voces recitadas en los tramos ambientales.

No es un disco imprescindible del estilo, pero a los que nos gusta el sinfonismo pagano no está de más en el repertorio si nos apetece empaparnos con la sangre del dragón.