lunes, 7 de junio de 2010

PENUMBRA - Emanate


Volvamos un poco al Gothic Metal, ese estilo que tengo bastante apartado en comparación con los otros tipos de música que escucho, principalmente porque no me gusta personalmente la tendencia a ceder protagonismo a las voces femeninas, y los grupos que sí me gustan tienen afinidad con el Doom Metal… o el Black Metal en más escasas ocasiones, como ahora mismo.

Esta banda francesa ya tuvo su espacio en mi blog cuando hablé de su segundo disco de 2001, “The last bewichtment”, responsable de atraer las miradas de fans de todo el mundo sobre este conjunto que sólo lleva tres discos de momento bajo el brazo. Y desde luego fueron merecedores de tal reconocimiento por los impresionantes coros de ese disco que nos trajeron a la mente a los Tristania más grandilocuentes.

Pero ahora quisiera recordar su debut de 1999, donde fueron más notables esas influencias del Black Sinfónico que fueron mermando en sus posteriores trabajos. Se nota en la mayor aspereza de las guitarras, y ya desde sus inicios contaban con más inclusión de ritmos rápidos que esos otros compañeros de estilo que preferían la cadencia doomie, pero sobre todo destaca su gusto por el Black Metal en la voz rasgada de Jarlaath, que en todos los temas nos guía con su voz más rasposa y agresiva que en los otros dos discos.
Pero no todo es licantropía vocal, porque contaron con dos sopranos y un barítono para añadir las fastuosas texturas clásicas, algo que caracteriza a esta banda que fue formada con ese deseo de crear música sinfónica con mucho gusto por lo clásico.
Esto se nota también en el acompañamiento de teclados, con los excelentes toques de piano y detalles como el órgano inicial de “Falling into my soul”. Muchos grupos recurren al violín para acentuar la naturaleza dramática de ciertos pasajes, o incluso la flauta en menor medida, y aquí Jarlaath aporta el bucólico toque del oboe, y además con más frecuencia que en el resto de su breve discografía.

Puede que sea menos sofisticado que el posterior disco, y que no tenga la grandeza barroca de aquél, pero me gusta mucho su regusto blacker y no se queda atrás insertando en su estructura el clasicismo vocal y de teclados y oboes, y recomendado queda a fans de Eternal Mourning, Drastique o incluso los doomsters Desire.