jueves, 30 de junio de 2011

DOROTHA - Carnal Souls Entwine


Veamos esta recientísima recomendación que he recibido, de las que te pillan tan desprevenido como gratamente sorprendido. No es que me haya topado con una gema desproporcionadamente valiosa, pero me ha gustado mucho y allá vamos.

Estos fineses llegaron desde Oulu, la misma ciudad de Catamenia y Black Swan, y resulta que esa simple coincidencia va más allá al tener similitudes musicales y miembros comunes como ahora comprobaremos.

Contaron con el vocalista, el teclista y el batería que tuvieron Catamenia en el álbum “Winternight tragedies”, y los dos últimos también estuvieron presentes cuando salió “Chaos Born”. No serán mis discos preferidos de Catamenia (me quedo con los tres primeros), pero estos tres músicos añaden su gracia especial a Dorotha (peculiar nombre que se presta a bromas con prostitutas) a la hora de hacer un Black Melódico muy en la línea de los dos grupos fineses que serán referencia continua en esta reseña.
Imagina mezclar las guitarras suecas (en parte) con el Black Melódico de Finlandia con su toque de teclados, más o menos es lo que hay en este único disco suyo del año 2000. Casi entra por poco en lo noventero como veis, pero en sonido lo es desde luego, y más que a Catamenia me recuerdan más a Black Swan con algunos momentos lucidos más de teclado y una voz más filosa.
Así es la fórmula tan conocida, pero para quien no lo vea porque aún esté empezando, pues tan sencillo como imaginar guitarras muy melódicas pero agudas y con consistencia, voces rasgadas por cristales de obsidiana y ritmos rápidos y carnívoros. A lo que se añaden teclados, pero sin llegar al sinfonismo, estando más como colchón ambiental y agregando momentos elegantes como pianos y clavicordios.

Si te gustan Black Swan y Catamenia está más que clara la cosa, pero cambiando las atmósferas invernales por ambientaciones más señoriales, y en general para seguidores de buenos trabajos melódicos finlandeses.








miércoles, 29 de junio de 2011

TAUNUSHEIM - Nebelkämpfe


Toquemos un poco el Pagan-Viking antes de acabar el mes, encima con una hermosa portada nevada justo cuando más calor sofocante estamos pasando.
Taunusheim es una banda muy joven, que debutó con este álbum en el 2005 y de momento no tienen más discos, pero menudo trabajo que se sacaron de la manga estos alemanes.

Mezclan el Pagan-Folk con fuertes aderezos de Black Metal de un modo que me gusta, sin sonar demasiado a Black seco pero sin tampoco caer en la enorme jovialidad más folklórica que tanto se estila a día de hoy.
Están presentes, como no podría ser menos, los instrumentos como guitarras acústicas, adustas flautas y algo así como un cuerno, pero sin aparecer en todo momento, del mismo modo que los momentos de viril voz clara son un elemento para añadir ambiente de relato germánico (cantan en alemán).
La parte Black está representada sobre todo en la voz, tan rasposa como la de tantos grupos blackers de inspiración gélida, pero sin gritar por fortuna, y en los momentos de blast-beats porque no se centran sólo en los medios tiempos genéricos. Las guitarras tienen la solidez habitual en bandas así, no llegan al punto guarro de la voz, y añaden unos sencillos momentos de sinfonismo épico a los livianos sintetizadores de fondo ambiental.

Como buenas bazas en su favor podemos citar el balance entre los elementos que incluyen, y el uso discernible que dan al Folk según los distintos temas, haciendo que unos sean más agresivos y otros más como un paseo a caballo por caminos nevados (como el tema que da título al disco, de inusitada melancolía y una intro de voz femenina).

Apenas sobrepasa la media hora, pero es muy buen disco y puede contentar a seguidores de cosas como Menhir por ejemplo.





lunes, 27 de junio de 2011

SEAR BLISS - Forsaken Symphony




Como siempre que hablo de esta banda húngara de Black Metal atmosférico, creo que aún son unos desconocidos, pese a que la mayor difusión musical de internet los ha acercado más al público, pero opino que sigue siendo un grupo que debería gozar de más disfrute con la dilatada discografía con la que cuentan desde los 90.

Hablando de los 90, si en mi primera entrada sobre el grupo elegí su debut de 1996 “Phantoms”, esta vez he querido centrarme en su cuarto disco ya en el 2002.
Tras unos sustanciales cambios de formación, Sear Bliss editaron en 2001 “Grand Destiny”, el disco que menos me gusta de ellos, pero el regreso de su guitarrista original trajo también sonidos viejos de vuelta.

Se puede decir que este disco, en lugar del cuarto, se haría pasar perfectamente por el segundo trabajo del grupo tras “Phantoms”, porque recupera los sonidos más blackers de aquél, aunque más sucios y distorsionados aún. Así es, la guitarra desprende magnificos riffs zumbantes, afilados y crujientes, pero trabajándoselo también sin caer en la monotonía ni lo austero, junto a una batería que se mueve a gusto en temas largos y con un buen punto de detalle, repletos ellos de atmósfera.
Porque los teclados, aunque no sean omnipresentes, aparecen en los momentos adecuados para enriquecer el ambiente con sonidos de viajes astrales y ensoñaciones con la vista hacia el cielo nocturno, y para terminar de rematar esos firmamentos de eternidad incluyen momentos de trombón que son el sello del grupo como los fans ya sabemos (aunque en otros discos han usado trompeta).
La voz de Nagy, tan áspera y lijada como siempre, tosca y arenosa en vez de ponerse a gritar. Fue todo un acierto que sustituyera al horrendo vocalista original de la primera demo del 95, menos mal. Y todo esto cubierto por una sucia producción, pero no mala de manera que no se puediera distinguir la buena música que hay, pero también representado por una de esas estupendas portadas de Kris Verwimp.

Es un disco muy largo, que rebasa por poco la hora de duración, que te hará mirar los astros como también puede suceder con discos como “Witchcraft” de Obtained Enslavement (no puedo evitar recordarlos por la portada con bruja ardiendo en común).


domingo, 26 de junio de 2011

FROM ASHES - As The Leaves Fall


Hoy me encontré con este disco del 2007 y sólo viendo el nombre no recordaba ya lo que tocan, pero una revisión me ha hecho ver que no estaba mal y me animo a comentarlo.

Siendo finlandeses y con semejante portada boscosa y título, ya nos predispone a encontrarnos con algo pagano, pero la sorpresa llega al descubrir que sus integrantes son cristianos, así que el paganismo ya no lo veo aquí tan factible precisamente.
Yo diría que esto es lo que mucha gente llamaría Dark Metal al no poder encuadrarlo claramente en el Black o el Doom Metal, muy movido para ser Doom pero no lo bastante afilado para ser Black, ya nos conocemos esto.

Las guitarras son del tipo que no destacan especialmente en algo, ni por mostrar técnica ni por ser contrariamente un agradable (para los blackers, se entiende) zumbido distorsionado. Tan sólo se quedan en contundentes andanadas de riffs aglomerados con las baterías, todo apelmazado, con ritmos entre rápidos y calmados y un bajo que puede darse a notar a veces.
Tienen una buena dosis de sinfonismo y toques de piano, y lo que me gusta de sus teclados es que con mucha frecuencia suenan como órganos, además de contar con un violonchelo que queda muy curioso sonando con el conjunto, pues no es uno de esos adornos sólo para momentos aislados de interludio. Curiosa combinación entonces, con órganos de grupo de trasfondo religioso, violonchelo de grupo doom-gothic, y evocaciones en la naturaleza de grupo de Pagan-Black.
La voz no es un punto fuerte, porque simplemente es una rasgada sombría con momentos en que suena más grave como la de Wyrd por ejemplo, aunque a veces tiene un agradecido contrapunto de profunda voz clara masculina que da un toque muy Doom y solemne.

No van a ser una gran revelación, pero tienen su punto y al menos a mí me han entretenido, y bienvenidos me son siempre los grupos con órganos. Aquí tienes si te apetecen una especie de Wyrd con mucho teclado y violonchelo.





sábado, 25 de junio de 2011

GRAVELAND - Immortal Pride


En uno de los comentarios del blog ya avisé de que volvería a comentar algún otro disco de Graveland tras haber hecho lo propio con su debut “Carpathian Wolves”, y esta vez escojo su cuarto disco de 1998 en el que el lado más épico de las composiciones comenzó a campar a sus anchas.

Antes de volverse una banda muy orientada al Pagan-Viking de claro sello Bathory, todavía conservaba este disco el Black Metal de sus inicios aunque no fuese ya tanto el rudo estilo noruego a lo Darkthrone o Satyricon.
Aparte de la intro y la outro, de sonido muy batallador, tenemos tan sólo dos canciones, pero de considerable longitud (veintitrés y dieciséis minutos respectivamente) en las que las baterías son de dominante lentitud para mayor efecto épico junto a la mencionada duración de los temas, aunque en momentos aislados la velocidad incrementa como sin un reposado guerrero te recordase su naturaleza letal para atemorizarte. Por su parte, las guitarras se unen al tono general deseado con melodías de considerable epicidad cayendo de la producción cascada y mohosa de los riffs, porque no debemos olvidar que se trata de un disco noventero repleto de aromas añejos.

Aunque Rob Darken siempre fue muy crítico con las bandas sinfónicas, lo cierto es que él mismo tiene buen gusto usando los teclados, y no son pocos los momentos en que relucen con el misticismo de esa portada tan druídica rodeada de ceremoniosos guerreros tan respetuosos con su culto como salvajes con el enemigo. Las ambientaciones más prominentes tienen un aire de banda sonora que no pasa desapercibido para los amantes de producciones cinematográficas llenas de batallas y honores inmortales, incluyendo además samples como viento, campanadas y demás, y alguna melodía casi folklórica por parte del teclado.
Algunos coros de voz limpia redondean esas atmósferas paganas, si bien la voz al mando es la hosca rasgada de Darken que parece de un obeso y malhumorado sapo gigante.

No es que esto vaya a ser tipo Summoning o Falkenbach, es más austero, pero igualmente imbuido de paganismo y espíritu épico que marcó el estilo de muchas bandas polacas e incluso de otras extranjeras como Woodtemple.







miércoles, 22 de junio de 2011

BLUT AUS NORD - Ultima Thulée


Que los grupos cambian con el tiempo (a mejor puede ser, pero lo habitual es a peor) es algo casi inevitable, sólo exceptuado por los pocos grupos que permanecen como un monumento megalítico en pie frente a los siglos sin cambiar.

Así vemos las evoluciones (o degradaciones en muchos casos) de grupos como Satyricon, Negura Bunget, Behemoth, Abigor, Primordial, Enslaved y un largo etcétera por el estilo. Pero ninguno de los citados ha hecho lo que los franceses Blut Aus Nord: empezar tocando Black Metal a lo nórdico como todos ellos, luego evolucionar en el enfermizo y retorcido plan de discos como el gran “The work which transform God”, tirar por sendas tan experimentales como polémicas con “MoRT”, y volver sorprendentemente a su estilo originario noventero con “Memoria Vetusta II” en pleno 2009 y nuevamente enrevesar su propuesta en su reciente trabajo.

De todo ese largo viaje, yo escojo justamente el debut de 1995, falto de originalidad y sin el sello personal que crearon, pero lo hacían bien y me gusta, que es lo que me importa. Porque esto que tenemos aquí es sencillamente Black Metal a la manera de los grupos clásicos escandinavos, con baterías un poco ahogadas en la producción y entre las filosas guitarras, que rinden homenaje al título del disco (esa tierra legendaria que en la Edad Media pensaban que estaba en los confines del Norte) con distorsionadas capas de tormentas de nieve en mares gélidos. La voz también se diría de hielo quebrado, respaldada a veces por lejanos cánticos que llegan como ecos, aunque en uno de los dos temas instrumentales su vocalista se luce con místicos cánticos vikingos.
Usan pocos teclados realmente, como pasaba con Enslaved, pero bien colocados al igual que ellos, y son toda una deliciosa sorpresa en el inicio del tema “The plain of Ida” con esa especie de órgano con sonido medieval nórdico, que recuerda a esas ambientaciones de Windir y Ringnevond con la diferencia de que Blut Aus Nord lo bordaron mejor pese a ser franceses.

Si te gustan los grupos que he ido nombrando y aún no conoces a estos franceses, o tan sólo por sus trabajos modernos, aquí vas a tener otra buena pieza, así como el proyecto paralelo del cantante, The Eye (aquí reseñado). Y acabo diciendo que he escogido la portada de su reedición en vinilo del año pasado, que me ha gustado más que la original.





miércoles, 15 de junio de 2011

ARATHORN - ...Niemals Kroenender Als Was Einst War


Veamos hoy esta buenísima recomendación que me hicieron hace poco, y menos mal porque yo tuve una idea equivocada con este grupo alemán.
Al contrario que mucha gente, en lugar de con su material viejo conocí esta banda con su reciente segundo disco de hace pocos años, y la impresión no me fue muy satisfactoria al encontrar un balance entre parte instrumental y parte blacker que no me gustó.

Gran error fue juzgar el grupo por ese disco, porque ahora con su debut de 1997 me he encontrado con una buena tajada de Black Metal añejo con atmósfera pagana.
Aunque el tema inicial comience con rapidez blacker, luego comprobamos cómo a lo largo del álbum predominan más los ritmos pausados de aroma épico y pagano, que le van como un guante a sus cuatro canciones de extensa duración, fórmula que conocemos ya de tantos grupos de Viking y Pagan.
La añosa producción deja un poco discretas las guitarras que consisten en una distorsión monótona sobre la que enjaezan teclados llenos de sabor noventero, con toques de piano, sintetizadores oníricos y unos órganos que aportan tonalidades medievales a un disco así, que dibuja escenas de una oscura Edad Media que deja cadáveres amontonados ya sea por las enfermedades, las guerras o las hambrunas, con la triste coloración del ocaso de la portada que se empapa en su propia sangre.

A ello suman unos pocos toques de Folk, pero no muy alegres que digamos, en consonancia con el tono sereno del álbum, consistentes en un poco de flauta, guitarra acústica y acordeón.
La voz que rasga las letras en alemán, incluso se da el caso de dedicar una canción a temática transilvana con el título en rumano, es del tipo que prefiere gruñir rasgadamente sin gritar, de la manera en que más o menos lo hacen muchos grupos polacos épicos o también por ejemplo Sear Bliss. Unos pocos momentos de voz clara y profunda se unen con el consecuente toque pagano.

Aquí tienes este buen álbum añejo si te gustan Astaarth, Sear Bliss, Iuvenes y demás cosas de coloraciones épicas, paganas y medievales.