miércoles, 27 de julio de 2011

ELFFOR - Frostbitten Pain


Haber dedicado la anterior entrada al EP de Forest Silence me ha recordado inevitablemente este otro disco que también ha sido de mis favoritos del 2010.
No sólo tienen estos dos grupos en común haber lanzado sendos discos de invernal título el año pasado, también Elffor comparte con la banda húngara el ser trabajo en solitario del teclista de una banda más conocida (Numen en este caso), y haber evolucionado desde el Ambient hasta terrenos más blackers sin quitar un ojo de lo ambiental.

Lo dicho, desde que comenzó este vasco en los 90 con un medieval Ambient de teclados, introdujo elementos del Black Metal en su segundo disco, hasta que ahora en este su quinto álbum ha conseguido su trabajo con mayor solidez en el aspecto blacker.
Las guitarras siempre las usó de manera sencilla y dejando a los teclados llevar el mando, y ahora eso sigue igual aunque aquéllas tengan más fuerza y peso, encajando bien con la también mejorada batería que suele llevar blast-beats frente a otras bandas épicas que tiran más del medio tiempo. Lo que sigue igual es la voz, con la rasgada hosquedad de alguien criado en las grises colinas de castaños, robles y hayas, incluyendo como siempre algún alarido agonizante deudor de Burzum (banda que siempre está en la base de grupos así). Una pequeña novedad es la colaboración de Hildr Valkyrie (vocalista de la banda de igual nombre) al final del segundo tema, ya que nunca hemos oído coro femenino en un disco de Elffor, y supongo que se deberá a que ambos se conocerían al participar en el disco tributo a Summoning.
Y ahora llega lo que aporta todo el espanto del Medievo, esos teclados cargados de épica oscura, desde las simulaciones de trompetas batalladoras a los sonidos más Ambient. Mientras otros grupos parecidos se recrean más en la gloria de la guerra y el ardor del combate, aquí nos encontramos más bien con la desolación que conlleva, pintando ante tus ojos la carestía y la muerte en el invierno, ese gran aprisionador de silencio.

Aprovecho para recomendar también el grandioso “Unblessed Woods” de 2006, pero ahora mismo me centro en animar con este CD nacional a quien le apetezca escuchar una especie de cruce entre la épica de Summoning y el rigor invernal de Vinterriket.