jueves, 2 de enero de 2014

MÖRKER - Höstmakter




En muchas entradas me habréis visto empezar una reseña diciendo que he recuperado discos que en su momento no me gustaron tanto, pero que con el transcurrir del tiempo fueron mucho más de mi agrado. Pues así es ahora mismo, voy a estrenar el nuevo año en el blog con un disco de Black Metal del ya bastante lejano 2008, que oí pocas veces y quedó guardado en el cajón del olvido. Error, una vez más.

Voy a empezar por desbaratar los habituales comentarios populares que comparan esta banda con Dimmu Borgir, porque no es así (como suele suceder). Si bien es cierto que oí una demo en la que sí se parecían notablemente al mágico debut "For all tid" de los noruegos, también es verdad que con su primer disco completo se fueron desmarcando en pos de un sonido más guitarrero y menos respaldado por teclados, un cambio que puede que alcanzara su punto más interesante en este segundo CD hasta la fecha.

Siendo de Suecia, me ha parecido muy acertado que que salieran del Black semi-sinfónico a lo noruego y se decantaran por desarrollar más las guitarras con ese ya famoso estilo sueco que aúna melodía con rudeza filosa. Los teclados quedaron relegados a salir en un contado número de canciones, con papel introductorio o de pasaje más atmosférico, sin dejar de acompañar a las guitarras con las que tan bien se funden, de la misma manera que las pocas acústicas que se dejan oír, teniendo un especial buen gusto a la hora de usar el piano. Estos pianos pueden tal vez ser el único recuerdo noruego que les queda, junto con lo áspero y rasposo de la voz que, lejos de los típicos gritos agudos de bandas suecas, más bien desgarra hielo con un tono similar al de Kampfar por ejemplo.
Es un álbum donde prima la melodía guitarrera que este tipo de grupos hereda bien de su bien conocida escena de Death Metal nacional, de manera que suena cortante y crujiente al mismo tiempo que desgranan melodías que llegan a ser incluso gimientes, muy bien guiados por una batería que no se estanca en los ritmos rápidos y sabe amoldarse al conjunto total.

Imaginad a los Dimmu Borgir de su debut evolucionando hacia algo como el "Soulblight" de Obtained Enslavement hasta acabar en los senderos de unos Siebenbürgen que tiran muchísimo hacia Naglfar. Ahí lo tenéis, recomendado queda.