viernes, 16 de julio de 2010

ARGAR - CWM ANNWM


Esta vez toca grupo español, con estos catalanes que nos dejaron una demo y un par de álbumes antes de desaparecer.
El que yo he escogido es su debut de 2001, que bien podría hacerse pasar por un disco extranjero de los 90, porque tiene las características del disco estándar de esos años de algún país más septentrional.

Este primer trabajo supera para mi gusto lo que conocí con su demo de 1997, a la altura de sus paisanos Asgaroth, Atman (con quienes compartieron un miembro), Blazemth, Lux Divina o Between the frost.
Su Black Metal es, como decía, muy en la línea noventera pese a haber sido editado en la pasada década; sólo dos años después, como podría pensar alguno, pero su otro disco es de 2004 y continuaron con los mismos conceptos.

Este nido de iniquidad está conformado por guitarras con cierto sentido de la melodía pero de necesaria aspereza y mugre, predominancia de ritmos rápidos con algunos respiros atmosféricos que desprenden volutas de vapor negro, en medio de la clásica producción turbia pero audible y que no ahoga demasiado ningún instrumento.
Tiene su dosis de sinfonismo, pero no tanto como aquellas bandas de gran profusión de teclados, más bien tienen una cantidad similar a la de Kvist y los maestros Emperor; bandas con las que también comparten el no usar el sintetizador con ambientaciones góticas, simplemente melodías oscuras con influencias medievales en ocasiones, y unas tenebrosas intros como los abismos entre las estrellas.
El siguiente disco, “Grim march to black eternity”, es garante de estas características y además tiene mejor portada, se podría haber merecido la reseña si no fuese porque la voz de este debut me gusta mucho más, una rasgada con mayor cantidad de óxido que desgarra más la carne enferma.

Queda bastante clara la cosa, muy buen Black Metal con teclados que no sobresalen mucho, y que gustará a seguidores de Gehenna, Kvist, Emperor o Forsth.

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