sábado, 17 de noviembre de 2012

LACHRIMATORY - Transient




Quedando pocos meses para acabar el año, aún se le puede sacar punta al pasado 2011. Fue por casualidad al escuchar un disco que sí es nuevo de este 2012 cuando me aparecieron estos Lachrimatory que me han gustado como para dedicarles un pequeño espacio aquí.
Vienen de Brasil, país animado, caluroso y tropical de donde uno no se esperaría topar con la oscuridad Doom-Death de álbumes así, aunque ya hay casos doomies conocidos por mí como Blood Tears o Adagio, y un buen repertorio de Doom-Gothic nada desdeñable.

Es un debut muy sólido de buen Doom-Death con toques Funeral y densidad abismal con razonables pinceladas de romanticismo marchito, de manera que es uno de esos discos que no se sitúan ni en el extremo más hosco y depresivo ni en el muy poético y trágico.
La lentitud marmórea es constante a lo largo de sus seis canciones que duran alrededor de los diez minutos, siendo así temas de duración extensa y grisácea pero sin pasarse de oprimentes. Estos guitarrazos de pesadas losas rotas con ritmos monótonos son guiados por una voz predominantemente gutural, que no llega a la cavernosidad del Funeral y es más bien Death, incluso con ramalazos rasgados y alguna que otra escasa voz clara junto con unas pocas narradas que dan un respiro de variedad al igual que los pequeños momentos de guitarras de doliente melodía.

Usan teclados, pero no siempre y de forma medida pero acertada cuando desean acentuar las atmósferas sombría, del mismo modo que a veces suenan unas acústicas del estilo de grupos tipo Evoken. Se ocasionalmente toques más elegantes como el piano, pero sobre todo ese papel lo juega el interesantísimo violonchelo que utilizan con muy buen gusto, resaltando la naturaleza apesumbrada y lóbrega del álbum. La aparición de este instrumento de cuerda nos recuerda gratamente a los viejos tiempos del Doom-Death noventero (aquellos primeros discos de My dying Bride con su violín), al mismo tiempo que conectan tímidamente con el Funeral Doom con su atribulada pesadez y sus teclados oscuros.

Imaginad que tomamos esencias del "Songs of darkness, words of light" de My Dying Bride y del "Antithesis of light" de Evoken con el toque del violonchelo, y si os gusta la idea así es este disco.