martes, 10 de noviembre de 2009

NAGLFAR - Vittra


Los fans actuales de Naglfar (que toma su nombre de un barco mitológico construido con uñas de los muertos) escuchan sobre todo sus últimos discos, donde practican un intenso y asesino Black-Death sueco; pero yo siento debilidad por su debut de 1995, que fue uno de mis primeros discos y me trae grandes recuerdos de esa época en la que cada descubrimiento era un acontecimiento único.

Vittra es, como vemos en la portada, el nombre de una mujer de la mitología nórdica que atrae a los hombres hacia las profundidades del bosque, donde encuentran su nefasto final, y éste es el apropiado título que escogieron para su debut donde mostraban un Black Metal con melodía pero agudo y cañero, y con momentos de atmósfera ocasional, algo muy propio de esos años y que encontramos en otros grupos de Suecia como por ejemplo Vinterland o Abyssos.

La producción resultante de un álbum grabado en el Abyss Studio hace que las melodías de guitarra luzcan espléndidas, con un sonido cortante como un lecho de cristales afilados y ritmos rápidos y feroces la mayoría del tiempo. En ocasiones rebajan un poco la velocidad y los medios tiempos añaden un poco de respiro en esa descarga de aullidos y ráfagas aceradas, y saben usar con muy buen gusto unos pocos y sencillos teclados para resaltar algunas partes con mayor profundidad. Incluso un tema entero, el titulado igual que el disco, está enteramente volcado a la atmósfera y es sencillamente genial pese a su corta duración (apenas llega a los tres minutos).
Su vocalista Jens Rydén hace gala de la voz rasgada de los grupos suecos que todos conocemos, aguda y desgarradora. Y, ya que le nombro, acabó saliendo del grupo y actualmente hace las voces para Thyrfing, y también podemos citar sus proyectos Dead Silent Slumber y Profundi.

Con el tiempo su fórmula ha captado muy palpables influencias del Death en detrimento de los ramalazos atmosféricos y épicos de su debut, así que si alguien no lo conoce ya tiene aquí este gran disco a la altura de joyas como el único disco de Vinterland, ya que en Suecia no todo es Dark Funeral o Marduk…

domingo, 8 de noviembre de 2009

ANTESTOR - The Return Of The Black Death


Antes de empezar, soy consciente de la polémica en torno al cristianismo de esta banda, y en su momento hubo por ello un conflicto con el sello que lanzó el disco: Cacophonous Records.
Pero, ahora que ya está dicho para quitarme de encima cuanto antes las bobadas extramusicales, prefiero pasar a comentar que se merece una reseña porque su música resulta ser excelente.

Cacophonous Records es ese sello inglés que lanzó grandes trabajos de Ancient Ceremony, primerizos Cradle of Filth, Abyssos, Gehenna, el “Stormblast” de Dimmu Borgir, Bal-Sagoth, Twilight Ophera y Deinonychus.
Y este disco de 1998, el segundo de Antestor, para mí se puede codear tranquilamente con los discos de esos otros grupos.

Tras observar la portada de Joe Petagno (artista tras obras de Incantation, Bal-Sagoth, Ouija o Intestine Baalism entre otros), nos encontramos con un libreto cargado de estética noruega, y la música hace honor a la procedencia noruega de la banda y sus bosques nevados.
Un buen Black Metal con melodía y atmósfera a lo escandinavo es lo que nos encontramos, ni más ni menos; las guitarras desprenden un buen trabajo melódico al mismo tiempo que conservan el sonido hipnotizante y semicrudo tan propio de los 90, y los ritmos a veces alcanzan cierta velocidad aunque lo habitual es el medio tiempo y la lentitud que retienen del pasado Doom Metal de sus demos.
Los teclados no llegan nunca a lo fastuoso, pero acentúan de manera efectiva las atmósferas frías y melancólicas del disco, al igual que las sobrias y apesumbradas voces claras que aparecen para complementar la más que decente voz rasgada blacker (que canta tanto en inglés como en noruego).
Algo que me ha gustado mucho es la variedad que hace ameno este álbum de cincuenta y siete minutos, ya que las canciones tienen su toque distintivo y nos encontramos por ejemplo con temas muy guitarreros y pegadizos junto a otros más relajados y envueltos en gélidos teclados, y algunos con el mencionado toque de las voces limpias. Mis dos favoritos personales son los dos temas donde más se recrean en el sonido lento y cubierto por el sudario de los teclados, “Sorg” y “Ancient Prophecy”.

Hasta la producción es la típica de un disco atmosférico de esos años así que es bien sencillo aparcar ideas preconcebidas y sentarse tranquilamente a escuchar un álbum que nos susurra con el frío hálito de la muerte.

THE EYE - Supremacy


Estas últimas semanas han sido geniales porque he hallado bastante material de los 90 que aún no conocía, dándome esto la razón cuando pienso en ignorar a las viejas glorias que andan perdidas y mejor proseguir indagando en discos viejos del underground.
Aunque, en este caso, dar con The Eye no es demasiado difícil si uno conoce a los más reconocidos Blut Aus Nord y se toma la molestia de curiosear los proyectos paralelos de su vocalista y guitarrista Vindsval.

Este proyecto francés solamente nos dio una demo y este álbum de 1997, pero menudo álbum, un Black Metal que con una simple fórmula crea una profundidad impresionante que sabe atrapar al oyente (como me ha pasado a mí en efecto).

Esto es muy fácil, un Black Metal a medio tiempo con baterías programadas (pequeño fallo, qué se le va a hacer), voces desgarradas, adustas guitarras sin florituras y unos teclados que dirigen el conjunto con sus umbrías melodías. Pero no quiero decir con esto que sea un complejo trabajo de teclados, para nada, también son sencillos pero tan envolventes y oscuros que hacen especial el disco.
Esta labor ambiental de sintetizadores nos traslada directamente a la helada soledad de tierras yermas donde se respira sabiduría ancestral ya olvidada, mientras que la voz desgarrada nos recuerda el poderío de los antepasados que aún vigilan esos parajes.
Hablando de la voz, ya es conocida por los que hayan escuchado a Blut Aus Nord, claro, aunque aquí es un poco más ronca. Y para quien no los conozca, pues simplemente diré que es una voz rasgada y ronca que no sobresale por encima de la música con gritos innecesarios para no romper la atmósfera hechizante de las canciones. También hay algunas voces claras que resuenan como ecos de otro tiempo.

Lo peor es que dura poco y sus treinta y nueve minutos (con dos instrumentales incluidas) dejan con ganas de un poco más, pero es un gustazo disfrutar con la efectividad de un buen Black Metal atmosférico y frío sin más complicaciones.
Para fans de lo primero de Blut Aus Nord, Sear Bliss, Forest Silence, etc…

sábado, 7 de noviembre de 2009

DEINONYCHUS - Ark Of Thought


Retomo esta banda holandesa con nombre de reptil cretácico, en vista de que cada uno de sus álbumes tiene su personalidad y siempre nos ofrecen algo distinto.
En el caso concreto de este tercer álbum de 1997, me ha conquistado inefablemente su Dark Metal con romántico sinfonismo y dramatismo vocal.

Eso de Dark Metal se interpreta aquí como algo con mucha influencia del Doom Metal y lejanas resonancias del Black Metal (su debut “The silence of december” era muy blacker e incluso recordaba a Darkthrone). Personalmente suelo pensar que este álbum suena como si escogemos algún grupo de Doom-Black (léase Bethlehem, Dolorian o Beatrik por ejemplo) y le agregamos la vespertina atmósfera del “Dusk and her embrace” de los ínclitos Cradle of Filth junto a una pizca de la delirante siniestrez del “Grand Psychotic Castle” de Tartaros.

Por entonces aún era un proyecto en solitario, aunque contando con la colaboración inestimable de un teclista invitado con sus trágicas notas nocturnas, que provee el disco de vaporosos teclados y toques de piano, en contraposición a la austeridad de teclados de otros discos de Deinonychus.
En la entrada sobre el álbum “Insomnia” ya conté que Marco Kehren es un vocalista muy versátil y con una increíble capacidad para proferir todo tipo de desquiciadas voces rasgadas y guturales. Aquí, nada más empezar el disco nos recibe ese tipo de siniestra voz narrada en off que encontramos en bandas como Cradle of Filth, Immortal Tears, Ancient Ceremony o Hecate Enthroned, el lado extremo de las voces viene con los retorcidos gritos desgarrados y demás voces horrendas, y el tercer tipo de voz es una clara y lánguida que por momentos parece que esté llorando. Uno así puede pensar que se trata de la voz de un hombre consumido bajo el peso de los recuerdos y que no soporta el aguijón de la pérdida.
Es por ese tipo de atmósferas de teclados y las voces narradas que no puedo evitar pensar en “Dusk and her embrace”, incluso también a veces por el sonido de guitarras en algunos tramos, y los pianos seguramente os recuerden a los típicos grupos noruegos de Black Sinfónico.

Estos días me ha estado viniendo a la memoria Bécquer al oír el CD, con ese aspecto tan negativo del romanticismo pero al mismo tiempo tan cautivador. Me parece por tanto un disco perfecto para escuchar en una de esas tardes en las que el aguacero golpea los vidrios y se anega el alma.



viernes, 6 de noviembre de 2009

MYSTIC CIRCLE - Morgenröte (Der Schrei Nach Finsternis)


He comentado en varias ocasiones que el Black Sinfónico de los 90 dio muchas buenas bandas entre otras que estaban allí por moda, y a veces he pensado que Mystic Circle se convirtieron en ejemplo de eso último cuando de pronto pasaron a tocar un pomposo sinfonismo al estilo de Cradle of Filth (que personalmente no me cuadra mucho con su estética satánica). Pero pasemos a analizar este debut de 1996 en el que mostraban una faceta bastante diferente.

Viendo la portada cualquiera pensaría en un disco repleto de barrocos teclados, pianos y coros, al igual que nos sucede por primera vez con Siebenbürgen y Abyssos. Pero, al igual que con esos dos grupos, lo que nos encontramos es algo más austero y guitarrero con las partes de teclados muy dispersas.
Ya que nombro a esos dos grupos suecos, este álbum suena bastante a discos de los 90 de esas tierras, y a mí personalmente me recuerda en especial al debut “Loreia” de Siebenbürgen.
Tengo mis motivos para pensar en ese disco cada vez que escucho este CD: el sonido de guitarras, melódicas pero densas, y la escasa pero agradable presencia de elementos atmosféricos.

Los escasos teclados son sutiles y están muy distribuidos, pero con un sonido ciertamente vampírico que no hemos vuelto a escuchar jamás en ningún trabajo de este grupo, y me dejan con ganas de más cantidad porque tienen mucho encanto noventero esos tímidos órganos y efectos como campanas, latigazos, lobos y demás sonidos propios de una película de antaño (ahora las películas de vampiros cuentan con bandas sonoras discotequeras). Lo mismo digo de detalles vocales como el uso de unas pocas voces claras masculinas muy discretas y sugerentes, o unas seductoras femeninas. Y, ya que hablo de voces, la voz de su vocalista nunca me gustó del todo porque me parecía más adecuado para una banda como God Dethroned, aunque en este disco su voz es más desgarrada que nunca y me satisface holgadamente.

También la producción dota al disco del atractivo noventero, sin ser muy sucia, aunque la batería a veces tenga ese sonido como enlatado que todos conocemos.
Muy adecuado para amantes de los primeros Ancient Ceremony (aunque sin su sinfonismo en este caso), Abyssos y Siebenbürgen, además de las películas de la Hammer Productions y el Drácula de Stoker.

jueves, 5 de noviembre de 2009

VINTERRIKET - Der Letzte Winter - Der Ewigkeit Entgegen


La súbita bajada de las temperaturas de estos dos últimos días me exigen subir algo de esta calaña, un proyecto cuyo nombre significa “Reino del invierno” y nos hiela la sangre con su Black-Ambient.
Esto del Black-Ambient es una forma de etiquetar a los grupos que me atrae muy poco porque suelo imaginar música más ambiental que otra cosa, con más bien poco Black Metal en su fórmula, pero en este caso he tenido suerte al haber topado con un disco que contiene un porcentaje blacker más que satisfactorio para mí.

Y es que resulta que este proyecto de un único músico alemán es tremendamente prolífico, contando desde el año 2000 con una ingente cantidad de álbumes, splits, demos, EPs y recopilaciones. Así que he sido muy afortunado al haber podido gozar de primeras del que parece ser su álbum más adecuado para mis gustos.
Según me han comentado, Vinterriket cuenta con álbumes enteramente ambientales, y algunos que contienen sólo un par de temas de Black Metal, y este álbum del 2005 que yo he descubierto tiene sólo tiene tres instrumentales y sus otros seis temas restantes combinan Black Metal con su maravillosa base de teclados Ambient.
Su música se basa sobre todo en recrear con los teclados la ruda y sencilla belleza del invierno, que vemos plasmada por ejemplo en la vastísima soledad de las inhóspitas cumbres nevadas (con samples de viento y nevadas incluidos), y en las canciones blackers añaden más hostilidad aún al incorporar las distorsionadas guitarras, baterías y voces desgarradas del Black Metal.

La voz está filtrada y no resulta natural, supongo que pretende sonar como el horrendo aullido de una bestia a través de la tormenta, y en el contexto de esta música en verdad la veo bastante a tono con esas guitarras tan zumbantes y afiladas como roca desnuda entre el hielo y la nieve. Pero toda esta crudeza por sí sola sólo lo convertiría en un grupo más de Black Metal del montón, y sus teclados logran hacer de este álbum un monumento al invierno, puesto que con sencillos teclados este hombre nos regala todo un paisaje de escarcha y vientos tan gélidos que casi parece que puedan cortarnos con su frío atroz.

Los amantes del buen Black Metal con altas dosis ambientales sabrán apreciarlo, y más si desean experimentar un recorrido por valles glaciares donde la muerte acecha silenciosamente.
Y, por supuesto, apreciaré recomendaciones si alguien puede decirme si otros de sus discos son tan blackers como éste.


domingo, 1 de noviembre de 2009

MORGART - Die Schlacht (In Acht Sinfonien)


Los que me conocen saben que apenas escucho música Ambient, y menos si se trata de Ambient puro sin nada de Black Metal incluido.
Una ejemplo sería este primer disco de 2005 de los suizos Morgart, que no es Black-Ambient pero se le aproxima al ser música muy instrumental con las voces rasgadas contadas.

Bueno, la verdad es que Morgart es la continuación de Forsth tras su cambio de nombre, ya que sólo quedó el vocalista de su formación original y fueron más allá en la evolución de Forsth.
Los susodichos ya tuvieron en el blog una entrada de su debut “Winterfrost” de 1996, un Black Sinfónico bastante invernal y medieval a lo nórdico, y en su posterior “Helvetic War” se hicieron más ampulosos dando más rienda suelta a los teclados épicos. Pues ahora en Morgart ya rizan el rizo con una música amtosférica dirigida por los sinfónicos y en todo momento presentes teclados.

El concepto del disco es una batalla que tuvo lugar en la localización suiza que da nombre al grupo (Morgarten), gracias a los datos del monje Winterthur que la presenció en 1315.
Para ello nada mejor que sus fantásticas sinfonías de las que ya nos avisa el título del CD, dividido en ocho temas titulados como “Sinfonie” con su correspondiente número detrás, sinfonías que nos traen el eco de ancestrales luchas que aún resuenan en olvidados parajes en los que la nieve sigue helando los antiguos caminos que llevan a sus estoicas ruinas.
Esto que acabo de describir viene de mano de los teclados, por supuesto, tan medievales como gélidos, y en otras ocasiones más heroicos o triunfales, con estupendas partes de piano. Las guitarras están presentes a lo largo del disco en contra de lo que se podría pensar ante esta presentación, pero en un plano secundario al igual que las baterías, que sólo marcan los ritmos y no aportan poderío arrollante como en otras formaciones de Black Metal. Sólo algunas veces hay blast-beats, pero no es para nada lo frecuente en un disco tan atmosférico.
Lo que sí está muy medido es el aspecto vocal, con apariciones de la voz rasgada reservadas a momentos concretos de las canciones, esa rasgada de troll de las montañas que ya reconocerán los que hayan escuchado a Forsth.

Personalmente me gustaban más como Forsth, pero sin desmerecer este álbum que me encanta escuchar en momentos relajados y nos muestra la faceta más bombástica de estos suizos. A una amiga y a mí nos gusta ponernos este álbum estos días junto a grupos fríos como Vordven, Forsth, Helgrindr o Vinterriket para evadirnos del calor, por algo será.